Los recargos tributarios suponen incrementos en la cuota a pagar de algunos impuestos y suelen consistir en un porcentaje fijo que se aplica bien sobre la base liquidable o bien sobre la cuota a pagar. Estos recargos se producen cuando no se ha realizado el pago del impuesto a tiempo.
Existen dos tipos de recargos: los ejecutivos y los de apremio.
– Los recargos del periodo ejecutivo.
El recargo ejecutivo es el que se debe pagar en el periodo de recaudación ejecutivo, es decir, el que comienza al día siguiente del vencimiento del plazo establecido para el ingreso por la administración tributaria. Existen tres tipos y son incompatibles entre sí:
Además de la imposición de estos recargos, el contribuyente debe de tener en cuenta que las deudas con la Administración producen intereses desde el inicio del proceso ejecutivo, siempre que no se apliquen los recargos ejecutivos o de apremio reducido en el plazo establecido por la Ley General Tributaria. El interés de demora será el interés legal del dinero, porcentaje que se aplica a modo de penalización sobre la cantidad adeudada.